La felicidad hecha lactancia

Iba a pasar tres noches en México y estaba en casa de mi cuñada que vive allá.  Ella estaba en bata de dormir y me decía que el chico que estaba ahí era su novio, pero que en realidad era otro, qué raro, no entendía nada de lo que me decía. Yo estaba realmente confundida.  De repente, recordaba que tres noches en México implicarían tres noches sin mi hija. Sentí pánico y tristeza al imaginar que no tendría su tetita para dormir: ¿qué pasaría con su leche?, ¿cómo dormiría?, ¿cómo se arrullaría?, ¿qué haría si se despertaba en la madrugada llorando a pedir su tetita?  Ni siquiera me había extraído para dejarle así fuera una onza para que se la paladearan con cucharita, como el día que salimos con mi esposo a cenar por nuestro aniversario. Sentí miedo por la cantidad de leche que iba a acumular y el dolor que sentiría si no me extraía. Pero lo más angustiante de todo era pensar en cómo se alimentaría mi hija, aún hay días en que no quiere más que su tetita, días en que primero prefiere tomar su leche antes del almuerzo o del desayuno. Ya quería llorar de pensar lo descuidada que había sido al no dejar leche a mi hija. Estaba a punto de empezar a llorar y me desperté. ¡Qué alivio, qué alivio, qué alivio!

Mi hija aún no se desteta pero qué grandes reflexiones me dejó este sueño. Siendo el psicoanálisis uno de los temas que más me gustan, creo mucho en el significado de nuestros sueños, no en su sentido metafísico ni nada de eso, sino en su clara relación con el inconsciente. Los sueños nos gritan todo lo que no queremos ver de manera consciente. Este sueño en particular me ha hecho enfrentarme con el miedo profundo que tengo de destetar a mi hija. No es porque lo haya considerado aún, no. De hecho, desde el principio me planteé amamantarla dos años (tiempo que ya estoy replanteando). Sino porque estoy haciendo consciente el hecho de que me duele ver que su alimentación principal va cambiando hacia la comida sólida. Agradezco infinitamente que mi hija crezca cada día y que ya pueda comer sola y que su llamado sea a ser cada día más independiente de mí, pero ¡uff! sí que duele. Mis ojos se humedecen escribiendo estas líneas, tengo que confesar.

Creo entender por qué tuve ese sueño y la cuestión es que anoche salimos con mi esposo a cenar y la dejamos un rato con su tata (la abuela). Cuando llegamos, ella había tomado súper bien su cena y a pesar de que me pidió la teta, pronto se distrajo y pasó a otro tema y no tomó. ¡¡¡Hijita bella, te extraño!!! 

La conexión que hemos establecido a través de la lactancia es algo que sinceramente jamás me imaginé sentir, ni siquiera encuentro palabras para transmitir lo bello de lactar. 

Claro, hay momento muy difíciles de la lactancia, los primeros tres o cuatro meses son durísimos a nivel emocional. Sé que para muchas mujeres hay dolor, grietas y sangre. Para mí no fue así, afortunadamente. Para mí el reto fue emocional: entregar mi cuerpo, mi voluntad, mis fuerzas, todo mi ser a esa pequeñita que pide y pide.  Además, que todo esto pasara de un momento a otro, fue un reto enorme.

Sin embargo, lo que realmente queda de la lactancia es todos los momentos hermosos que pasamos en complicidad ella y yo, las caricias, las risas, los ojitos llorosos que se secaron gracias a la teta, mis ojos llorosos que se secaron gracias a ver mi hija amamantando. Las primeras veces que empezó con su propia mano a dirigir la teta hacia su boca, todas las veces que nos hemos mirado a los ojos simplemente contemplándonos, etc. Podría quedarme aquí escribiendo tantas maravillas, pero sólo lo puedo resumir en una palabra: felicidad. La lactancia ha sido para mí la máxima expresión del amor por mi hija, el mejor regalo que he podido darle, la mejor herencia para ella y mis nietos, mi prolongación, y la manera de trascender cuando Luciana sea viejita y le queden los recuerdo de las veces que estuvimos juntas, conectadas amándonos a través de su “atetaaaa” como le dice ella. Te amo, hija, te amo infinitamente.

Nota: Si estás embarazada o estás empezando tu lactancia y tienes dificultades, dolor, grietas o cualquier otra dificultad a nivel físico o emocional, no dudes en contactar a la Liga de Leche de tu ciudad para encontrar asesoría gratuita o grupos de apoyo locales gratuitos y poder hacer de esta experiencia un recuerdo memorable y amoroso. El éxito de mi lactancia ha radicado en que he estado informada desde antes del nacimiento de mi pequeña.

La complicidad, la conexión y el placer de la lactancia no tiene comparación.

Se está procesando…
¡Bien! Ya estás en la lista.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea tu página web en WordPress.com
Empieza ahora
A %d blogueros les gusta esto: