Historia de un matrimonio

Esta película, recién puesta en Netflix, me dejó encantada. Sí, es una historia triste, es un drama que da dolor en el corazón, pero de una belleza visual y con unas actuaciones tan buenas que es imposible perdérsela. Como mi intención, repito, no es espoilear ni ser crítica de cine, quiero abordar el tema que más me toca que es el de la m/paternidad. 

La belleza de esta historia radica en que podría ser mi historia, tu historia, la historia de cualquier pareja. Una pareja que ha hecho reununcias por el otro, que ha tomado decisiones olvidándose un poco de sí mismo. Considero esto como uno de los primeros errores que se cometen cuando se está en pareja. Si algo he entendido de la vida y si algo he logrado aprender de mis relaciones y, ahora de mi matrimonio, es que cuando no te pones a ti primero en la relación, posterioremente habrá arrepentimientos y reproches. Estos se convierten fácilmente en grietas en la relación y, a la larga, en rupturas. Con mi esposo, desde el día uno que empezamos a salir, pusimos de manifiesto nuestros sueños, nuestros anhelos individuales y entendimos que si decidíamos seguir una vida juntos era para alcanzarlos y no para aplazarlos.  No es nada fácil, requiere mucho trabajo y muchas caídas, pero nunca los hemos perdido de vista. De hecho, algo que valoro de nuestro matrimonio es que cuando alguno de los dos está desanimado, la misión del otro siempre ha sido recordar ese horizonte, ese gran objetivo, ese gran porqué y prestar un hombro para ponerse de pie y seguir adelante. Ahora en el puerperio, para mí ha sido un reto reencontrarme, volver a ver hacia mí misma y decir “esto es lo que quiero hacer”, retomar mis actividades profesionales y hacer algo diferente que no sea estar pendiente de mi hija. Además, porque hay cierto sentiiento de culpabilidad cuando como mamá dices “voy a dejar a mi hija x tiempo para dedicármelo a mí”. Esto se logra poco a poco y el apoyo de mi esposo ha sido fundamental. Entonces, haciendo referencia a la protagonista de la película, considero que uno de sus errores fue nunca manifestar sus deseos, ponerse de última, no decir lo que realmente sentía.

Por otro lado, otra de las reflexiones que me deja la película, es que muchas veces como madres, no dejamos paternar a los hombres. Lo digo porque me pasa a mí todo el tiempo con mi esposo. Muchas veces siento que yo tengo la verdad y el conocimiento para la crianza de nuestra hija y no dejo que mi esposo sea papá como él desea. Obviamente, hay ciertos parámetros no negociables que para nosotros son lógicos, como no usar la violencia con nuestra hija o no ser permisivos. Sin embargo, considero que es importante que como mujeres entendamos y aceptemos que los hombres tienen derecho a paternar y que, además, lo hacen distinto a nosotras. El padre es más arriesgado y menos sobreprotector, da alas a los hijos, a las madres eso nos cuesta trabajo, dejar que los hijos vuelen, que sean independientes, que se lancen, salir a conocer el mundo, arriesgarse a caer y caer. 

Para concluir, mi invitación es a que como mujeres evaluemos nuestras prioridades, nuestros sueños, nuestros deseos y que como esposas permitamos a los hombres ser padres, no tratemos de controlar todos los aspectos de la vida, confiemos y soltemos el control. 

¿Y tú? ¿Sientes que te tienes como prioridad en tu vida, es fácil para ti? ¿Te encuentras frecuentemente dando órdenes, controlando todo lo que papá hace con bebé? Me encantará leerte.

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